Un Sermón con Letras Rojas

Un Sermón con Letras Rojas

Por Henry Méndez Pérez

Email: henrymendez90@hotmail.com

Quisiera iniciar, en esta hora, con la siguiente pregunta: ¿Cuantos de ustedes conocen la versión de la Biblia que tiene en rojo las palabras que habló Jesús? Esta versión fue escrita, por primera vez, en 1901 y quizá fue inspirada en Mateo 26:28 que dice “…porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.” El propósito de utilizar el color rojo para las palabras que habló Jesús, es darles un énfasis especial.

Curiosamente, si ponemos todo lo que Jesús dijo junto, veríamos que se trata de una pequeña porción de todo el contenido de la Biblia. Hay muy pocas cosas escritas de lo que Jesús dijo, si lo comparamos con lo que otros hombres escribieron. A pesar de que “toda la escritura es inspirada por Dios”, podríamos considerar las palabras de Jesús como las más importantes ya que se trata del mismo Hijo de Dios.

Juan 12:49 nos dice: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.” Como vemos en este texto, la forma más clara que en que Dios se ha comunicado con nosotros está en las letras rojas de su Hijo Jesucristo.

Interesantemente parece que sabemos mucho más del rey David que del Hijo de Dios. Del rey sabemos muchísimos detalles de su niñez, juventud y vejez que no fueron reveladas con respecto al Hijo de Dios.

Juan 21:25 nos dice: “Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría contener los libros que se escribirían.” ¿Por qué no se escribieron? ¿A cuántos nos gustaría que hubiesen sido escritas unas cuantas cosas más sobre la vida del más grande de todos los maestros? Apenas se escribió lo mínimo y aunque es suficiente para nuestra salvación, estoy seguro que a todos nos hubieras gustado que se hubiese escrito más.

Veamos algunas cosas maravillosas que serían de mucha bendición si hubiesen sido escritas:

En The Review and Herald, 21 de enero de 1873, la sierva del Señor nos dice que “Después de que Jesús salió del agua fue a la orilla del Jordán y se inclinó en actitud de oración. Como el ejemplo del creyente, su humanidad sin pecado pidió ayuda y fortaleza de su Padre celestial cuando estaba por comenzar sus labores públicas como el Mesías. Nunca antes los ángeles habían escuchado una oración tal como la que ofreció Cristo en su bautismo, y estuvieron dispuestos a ser los portadores del mensaje del Padre para su Hijo.” ¿A cuantos les gustaría tener una copia de esa oración?

Algunas veces Jesús oró una noche entera con su Padre. ¿Creen que sería útil saber la forma que Jesús hablaba con su Padre? A veces queremos orar un buen rato y luego de algunos minutos sentimos que las palabras se nos acabaron. ¿Qué hablaba Jesús con su Padre tanto que podía pasar una noche entera? En Juan capítulo 17 se encuentra una de las oraciones más largas que hizo Jesús y cuando la leemos encontramos gran bendición en ella.

¿Y qué acerca de cuándo Jesús estaba creciendo? La Biblia no nos dice casi nada. Estoy seguro que debe haber muchas cosas que serían de mucha bendición para los jóvenes especialmente. ¿Cuánto nos ayudaría a los padres el saber la forma en que se relacionaba Jesús con sus padres mientras estaba creciendo? Pero tenemos demasiado poco.

Juan 1:38-39 nos dice: “Jesús se volvió, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que traducido quiere decir, Maestro), ¿dónde te hospedas? Él les dijo: Venid y veréis. Entonces fueron y vieron dónde se hospedaba; y se quedaron con El aquel día, porque era como la hora décima.” ¿De qué hablaron todo ese día? Las Escrituras no nos lo dice.

En cierta ocasión los fariseos enviaron alguaciles para prender a Jesús. Cuando ellos llegaron se quedaron maravillados por sus palabras al punto que no pudieron prenderle. En vez de esto regresaron a los fariseos y los sacerdotes y “éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? Los alguaciles respondieron: !Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!” Juan 12:45-46. ¿Qué fueron las cosas maravillosas que estos alguaciles escucharon decir a Jesús?

Como los anteriores, podríamos mencionar muchos otros ejemplos como las cosas que habló Jesús con respecto al reino de Dios luego de haber resucitado. Las Escrituras dicen en Hechos 1:3 “…a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.” Y no hay nada escrito con respecto a estas cosas.

Una de las Razones

Si al igual que a mí, a usted le ha intrigado este asunto, quisiera que veamos juntos al menos una de las razones del por qué Dios lo quiso así.

Para poder comprenderlo debemos entender que una de las principales características de nuestro Padre es que Él es un Dios personal. Las gemas más preciosas de la verdad eterna han sido, por lo general, reveladas en un encuentro personal de Dios con un ser humano. Podemos verlo en la vida de Jesús cuando reveló la preciosa verdad del nuevo nacimiento a un ser individual; Nicodemo.

Junto al pozo, Jesús reveló a la mujer samaritana una de las verdades más fascinantes que traía del cielo. No esperó a una audiencia o una multitud para revelar esta joya eterna. ¿Y qué podríamos decir del encuentro en la playa de Pedro junto solamente a su maestro quien le revelaría verdades eternas?

A como las Escrituras lo enseñan, Jesús está mostrando, a través de estos encuentros UNO con UNO, las características de su Padre; un Dios personal. La Biblia dice que Enoc caminó con Dios. No sabemos qué hablaban en el camino pero Dios dejó el universo para venir y hablar con uno de sus siervos.  Abraham era considerado el amigo de Dios y Jehová se deleitaba en tener encuentros personales con su amigo Abraham.

Es común para nosotros los humanos, el juzgar el éxito de un sermón o una campaña, basada en la cantidad de personas presentes. Si llega una buena cantidad de miembros, entonces debemos preparar un buen sermón. Dios no piensa así. Por el contrario, sus gemas más preciosas las ha revelado en encuentros personales.

¿Te puedes imaginar a Dios llamando a Samuel por su nombre? ¿Te gustaría que Dios te llame por su nombre? La buena noticia es que a Dios le encanta hablar uno a uno. Son los encuentros individuales que Dios ha tenido con el hombre los que nos llenan de esperanza y nos consuela en los momentos más difíciles de nuestra vida.

Las Biografías

Las biografías son la historia de la vida de personas famosas. Éstas nos presentan hechos interesantes de las personas pero no a la persona misma. Las biografías son datos escritos de hombres y mujeres pero conocer una biografía no significa conocer a la persona. Apreciados hermanos, Dios quiere que conozcamos a Jesús y no solamente la biografía de Él.

Existen personas que se encargan de poner la vida de Jesús en orden cronológico. Existen muchos libros y folletos que nos dan una descripción detallada y cronológica de todos los eventos que realizó el Hijo de Dios. Muchos de nosotros podemos ser expertos en la cronología de los eventos de Jesús pero sin conocer necesariamente a Jesús. Conocer todo acerca de Jesús no significa conocerlo a Él.

Nuestro Padre es un Dios que desea que conozcamos más que simple información. Las biografías de las personas se escriben cierto tiempo antes de que la persona muera o una vez que hayan muerto. La biografía de Jesús es una biografía de vida porque es el único que estuvo muerto y vive para siempre.

En el libro de Juan 16:12 el apóstol nos dice: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar.” De acuerdo con este texto hay muchas cosas que no han sido reveladas en las escrituras y Jeremías 33 dice que clamemos a Jehová y Él nos revelará esas cosas. ¿Cuáles son estas cosas que Jesús desea revelarnos? Apreciados hermanos, las letras rojas en la Biblia no son el fin de lo que Cristo nos quería decir. Lo que Jesús dijo hace 2000 años es importante pero hay algo más elevado y que está a nuestro alcance.

¿Escuchas a Jesús hablar en tu vida?

Para muchos de nosotros Jesús es una figura histórica y lo único que conocemos es lo que se escribió de Él. ¿Habla Jesús contigo? ¿Escuchas su voz en tu vida y permites que sea ella la que te guíe en tu diario vivir? Muchos de nosotros, lamentablemente, tenemos una relación con la Biblia y creemos que esa es nuestra relación con Dios. El tiempo que gastamos leyendo la Biblia, la cantidad de capítulos que leemos, los textos de memoria que sabemos han llegado a sustituir al autor de la Biblia.

El libro de Hebreos, en el capítulo 1 y los versos 1 y 2 el apóstol nos dice que “Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo.” Dios habla a través de las Escrituras pero la revelación más personal es cuando escuchamos la voz de Dios. La Biblia es la Palabra Inspirada pero no es Jesús. Muchas veces creemos que la Biblia lo es y la tratamos como tal. ¿Cuándo comenzó a hablar Dios a través de su Hijo? Hace 2000 años aquí en la Tierra, sin embargo, Dios quiere seguir hablando todavía.

Una de las diferencias más notables entre el viejo y el nuevo pacto es que en el viejo pacto Dios habló a través de los profetas mientras que en el nuevo pacto Dios habla a través de su Hijo. En nuestros días, Dios quiere hablar con nosotros de una forma que para muchos de nosotros es desconocida y por eso nos escandalizamos cuando alguien dice en la iglesia que Dios le habló.

En el libro de Juan 6:63 se nos dice: “El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Conocer a Dios no es conocer la Biblia. Si Jesús no habita en usted y habla con usted es probable que usted tenga una relación con la Biblia solamente y la vida eterna no consiste en este conocimiento.

¿Cómo es nuestra relación con Jesús? ¿Es una relación que se basa en un culto regular, ir a la iglesia a todas las actividades que se realizan, leer y aprenderse textos de la biblia? O por el contrario, ¿habla Jesús con usted personal y regularmente? Muchas veces nos damos cuenta que nuestra relación con Jesús es una relación de silencio. Debe existir una relación de dos vías. Es como la historia de la niña que escucha a su abuela que dice amén y la niña le dice “espera un momento, aún no hemos escuchado la respuesta”.

¿Escuchas la voz de Jesús hablando a tu corazón? Parece que somos expertos en la palabra escrita pero no en la palabra viva. Al igual que las letras rojas enfatizan las palabras habladas por nuestro maestro, ¿demuestran nuestras vidas un testimonio vivo de lo que Dios puede hacer en el corazón de un siervo suyo? Hay cosas mucho más hermosas que Dios quiere decirnos y que no están escritas en la biblia.

¿Has notado cómo la hora de los testimonios en la iglesia se ha convertido es algo que nadie quiere ser el siguiente? Eso se debe a que hemos limitado a Dios a solamente a lo que la Biblia dice. Existe una hambruna en nuestras vidas de escuchar las palabras de vida de Dios. ¿Será esta la razón por la que crucificamos a los que comprenden un texto un poco diferente a nosotros? Conocemos la Biblia y nos jactamos de ello pero nuestro corazón está lejos de Dios.

Nuestras vidas: ¿un reflejo de la vida de Jesús?

¿Son nuestras vidas un reflejo de las palabras vivas de Dios? ¿Pueden las demás personas ver la diferencia en nuestras vidas? ¿Qué es lo que realmente distingue al verdadero pueblo de Dios de todas las otras denominaciones? Probablemente esta es la razón de que se escribiera tan poco de lo que Jesús dijo e hizo. Veamos las cantidades de religiones diferentes que hay con lo poco que fue escrito. ¿Se imagina lo que pasaría si hubiera más cosas escritas?

Interesantemente los fariseos tenían la palabra de Dios y la guardaban, la estudiaban, se la sabían de memoria y cuando vino el autor de la palabra, lo asesinaron. Si usted y yo tenemos una relación con la palabra escrita, no estaríamos nada mejor que los escribas y los fariseos y ciertamente crucificaríamos al maestro si viniera en nuestros días.

En Juan 5:39-40 se nos dice: “Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” ¿Acaso nos pasa lo mismo a nosotros? Y es que un estudio doctrinal nos lleva a una actitud farisaica. Hay cosas que son buenas pero no permitamos que las cosas buenas tomen el lugar de las mejores. Estudiar las escrituras, aprender textos de memoria es bueno pero no sustituyen la mayor de todas, que es tener una relación íntima con su autor.

Cuando leemos la vida de los patriarcas tales como Enoc o Abraham nos preguntamos, ¿cómo podían vivir una vida perfecta si no tenían Biblia? ¿Qué leían ellos en sus devocionales o en sus cultos vespertinos? Y queremos aclarar que no se trata de minimizar la solemnidad de la Biblia, lo que queremos hacer es exaltar al autor.

¿Qué evidencia podemos darle a la gente de que somos el pueblo de Dios? Seguramente hemos llegado a creer que nuestra razón de ser el pueblo escogido es guardar el sábado, poseer una verdad que no tienen las otras denominaciones, ser vegetarianos, o cualquier otra cosa que podemos decir con toda seguridad de que son buenas. Sin embargo, ¿cuál es nuestra verdadera evidencia? Una relación viva con el autor de la Biblia.

Lamentablemente hemos llegado al punto de pelear por ver quién sabe más. Y es por ello que hoy en día se pueden escuchar cosas tan extrañas que casi no se pueden ni creer. Muchos creen que lo que está mal es que no guardamos las fiestas, que lo que debemos hacer es guardar los sábados lunares, que debemos utilizar los nombres en hebreo, o que el día comienza al salir el sol y termina a la puesta del mismo.

Otros miden la santidad por la cantidad de veces que vamos a la iglesia, o creen que una campaña para tener éxito lo que hay que hacer es traer a un predicador internacional; otros creen que para atraer a los jóvenes hay que ponerles música más alegre. ¿Por qué en vez de tanto debate no nos preocupamos por permitir que Jesús habite y hable con nosotros?

Terminemos con esta maravillosa cita: “Nuestra vida ha de estar unida con la de Cristo; hemos de recibir constantemente de él, participando de él, el pan vivo que descendió del cielo, bebiendo de una fuente siempre fresca, que siempre ofrece sus abundantes tesoros. Si mantenemos al Señor constantemente delante de nosotros, permitiendo que nuestros corazones expresen el agradecimiento y la alabanza a él debidos, tendremos una frescura perdurable en nuestra vida religiosa. Nuestras oraciones tomarán la forma de una conversación con Dios, como si habláramos con un amigo. Él nos dirá personalmente sus misterios. A menudo nos vendrá un dulce y gozoso sentimiento de la presencia de Jesús. A menudo nuestros corazones arderán dentro de nosotros mientras él se acerque para ponerse en comunión con nosotros como lo hizo con Enoc. Cuando ésta es en verdad la experiencia del cristiano, se ven en su vida una sencillez, una humildad, una mansedumbre y bondad de corazón que muestran a todo aquel con quien se relacione que ha estado con Jesús y aprendido de él. Palabras de vida del gran Maestro, págs. 99-100

¿Has escuchado a Dios hablar? Apreciados hermanos, cuando Cristo habla contigo personalmente no te va a revelar cosas raras y ajenas a las escrituras. De lo que si puedes estar seguro es que cuando Él lo haga, tu vida será transformada a su imagen. Que Jehová, el único Dios verdadero, y su Hijo Jesucristo te bendigan abundantemente.

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